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En la cuenca mediterránea
de la Península Ibérica existe una impresionante red de canales
de riego que suponen un patrimonio histórico, etnológico
y medioambiental de indudable valor. Su importancia histórica
es incuestionable, pues en ellas se encuentran vestigios de la cultura
ibérica, romana o medieval.
Estos canales de riego, con el transcurso del tiempo, han generado ECOSISTEMAS en su entorno de enormes valores ambientales, conservando, en muchos tramos, una importante vegetación de riberas, que son hábitat de especies silvestres, funcionando como corredores ecológicos lineales y aportando diversidad paisajística a nuestros cada vez más monótonos paisajes agrarios. Desde este punto de vista las acequias constituyen, además, una excelente plataforma para luchar contra los procesos de desertización del territorio. Es importante subrayar la
importancia de los hábitats asociados a los trazados de las acequias
de barro tradicionales, donde se pueden encontrar todavía importantes
especies de flora y fauna. Entre la fauna asociada a las acequias es importante
destacar la nutria (especie en peligro de extinción) y de la que
resulta fácil encontrar muestras, fundamentalmente en los tramos
más altos de la acequia. Otras especies : martín pescador,
carricera real, bigotudo, mirlo acuático, gallipato, galápago
leproso, culebra de agua, cangrejo de río, etc, etc,... Entre la
flora es fácil encontrar olmedas, alamedas, mansiegas, madreselvas,
baladres, tarays, culantrillos de pozo, etc...
Las acequias constituyen también un PATRIMONIO ETNOLÓGICO, que refleja los usos, costumbres y formas de organización de nuestros agricultores, y el saber popular hidrológico de muchas generaciones que fueron capaces de crear estas auténticas obras de ingeniería, que transportaban agua a decenas de kilómetros. Estos trazados tradicionales colaboran a mantener un PAISAJE AGRARIO DE CALIDAD, sustentan una vegetación de ribera a lo largo del territorio, facilitan el desplazamiento de fauna silvestre y su comunicación. Las acequias constituyen, finalmente, un importante PATRIMONIO HISTÓRICO. Sin embargo, en la cuenca del Segura, esta red de canales de riego, de origen romano y árabe, ha ido siendo, paulatinamente, sepultada bajo tuberías o canalizaciones de hormigón, destruyendo, de manera irreversible un patrimonio de todos/ as con el impacto negativo al medio natural y agrario que ello ha tenido. La última muestra
de acequia mayor, todavía sin canalizar ni entubar, de toda la cuenca
del Segura está en Cieza. Esta acequia se encuentra actualmente
amenazada bajo un mal denominado proyecto de modernización de regadíos
tradicionales. Las obras, ya iniciadas, han supuesto el entubamiento, hasta
el momento, de unos 1200 metros de acequia, si bien el proyecto contempla
el entubamiento de toda la acequia.
Mal Proyecto de Modernización de Regadíos tradicionales porque en realidad el proyecto está diseñado para dar solución a los nuevos regadíos situados por encima de la vega y huerta tradicional. Las acequias, en el enfoque que reciben en el proyecto, actúan como meros conductos para el transporte del agua que será, desde la acequia misma, impulsada hacia las zonas altas donde se están construyendo 9 embalses que acumularán toda el agua necesaria para dar solución a los nuevos regadíos situados por encima de la vega y que ya no pueden cubrir su demanda con la salinizada agua del sobreexplotado acuífero de Ascoy-Sopalmo, del que se surtían. Se está utilizando un proyecto de modernización de los regadíos tradicionales para cubrir la demanda de los nuevos regadíos en detrimento de, precisamente, los regadíos tradicionales. Con el entubamiento de esta
acequia la Región de Murcia pierde, aplicando además soluciones
equivocadas, el último vestigio real de las acequias mayores romanas
y árabes de nuestra huerta tradicional. Construcciones hidráulicas
de siglos de antigüedad y que a lo largo de todo este tiempo han hecho
posible la huerta tradicional de Murcia. Construcciones que a lo
largo de su trazado han dejado un extenso muestrario de asentamientos agrícolas
romanos y árabes junto a elementos que ponen de manifiesto
el modo de vida de nuestros antepasados en la huerta (norias, puentes,
acueductos, lavaderos,...) desde hace siglos hasta la actualidad. Las acequias
tradicionales constituyen un museo vivo, una muestra viva de nuestra historia
y un patrimonio cultural, etnológico y natural que con la aplicación
de las obras de entubamiento se verá irremisiblemente perdido en
nuestra región.
Entubar una acequia árabe bajo el discutible argumento de las pérdidas de agua (sin considerar los ecosistemas creados gracias a esas “pérdidas”además del valor cultural, histórico y paisajístico que poseen) consideramos es comparable a asfaltar un vía romana con el argumento de facilitar el tráfico, destruir el acueducto de Segovia para colocar una tubería de mayor capacidad o derruir la Catedral de Murcia para construir un centro religioso de varias plantas, más grande y más funcional. Nadie pide que se construyan los puentes o catedrales como hace 500 años, pero tampoco que destruyan los construidos. Creemos que el mismo razonamiento es aplicable a las acequias de barro árabes. Las acequias tradicionales de la huerta de la Región de Murcia es un patrimonio inalienable de todos los habitantes de esta región que nos está siendo robado. Situación actual de la obra de entubamiento de la acequia de Los Charcos.
¿Por qué se denuncia las obras?
¿Cuál es la respuesta desde la Administración? A los promotores de la obra
se les ha dado varios plazos, consecutivamente, para que presenten el estudio
arqueológico y cumplan los requisitos establecidos en el Estudio
de Impacto Ambiental. Todos los plazos han sido incumplidos y por parte
de la administración (Dirección General de Patrimonio, por
un lado, y Servicio de Calidad Ambiental, por otro) se está permitiendo
la continuación de las obras a pesar de la evidente ilegalidad y
del constante incumplimiento, no solo de las condiciones previas establecidas,
sino también de las medidas correctoras impuestas en el proyecto.
Ecologistas en Acción de Cieza. |