Los colectivos reunidos en Moratalla en torno a las I Jornadas del Sureste por una Nueva Cultura del Agua, ante la evidencia de que la gestión actual del agua es insostenible y no afronta los verdaderos problemas del Sureste, queremos manifestar lo siguiente: 1.- El agua es mucho más que un recurso. El agua no es patrimonio de ningún sector económico, incluido el regadío. El agua es un bien natural público con múltiples funciones ambientales y sociales además de económicas que debe estar al servicio de toda la sociedad. El agua y todo el Dominio Público Hidráulico mantienen nuestros ríos, manantiales, vegetación de ribera y ecosistemas costeros, los cuales sustentan muchos valores ecológicos y sociales. Existe una relación vital entre cantidad, calidad del agua y calidad de vida que no puede ser olvidada. 2.- Constatamos una espiral de insostenibilidad en el Sureste causada por un permanente incremento del consumo del agua para regadío y para usos urbano-turísticos del litoral, al que hay que empezar a poner límites. En este sentido, es imprescindible diferenciar a los especuladores del agua y propietarios de agronegocios, que son los grandes beneficiarios del agua y a veces de las subvenciones públicas, frente al agricultor profesional y familiar que vive de la tierra y que ha de ser apoyado por su verdadero interés social. De la misma manera es necesario diferenciar el agua para beber y para mantener unas condiciones de vida dignas, de la que se usa para fomentar y sustentar el imparable crecimiento urbano-turístico. La agricultura familiar sostenible, con los precios previsibles,e no podrá pagar el agua que se espera que llegue con el nuevo trasvase, agua que sólo podrán pagar los grandes regadíos muy tecnificados, sin valor ambiental y en manos de unos pocos pocos así como los grandes desarrollos turísticos de la costa, especialmente visibles en el litoral murciano y alicantino. De hecho, el trasvase Júcar-Vinalopó probablemente no será utilizado, como se afirma, para eliminar la sobreexplotación de los acuíferos sino para sustentar estas expectativas turísticas. 3.- En la Comarca del Noroeste se está asistiendo a un grave problema de sobrexplotación de sus acuíferos que ha empezado ya a eliminar sus fuentes y manantiales. Esta sobreexplotación está acabando con ecosistemas ligados al agua y con paisajes de gran valore ecológico y escénico cuando, paradójicamente estos paisajes del agua constituyen el reclamo para el turismo rural del Noroeste. El mantenimiento de la integridad de fuentes y manantiales existentes debe ser el criterio que marque los límites para la explotación de los acuíferos. El Sinclinal de Calasparra y resto de acuíferos del Noroeste deben ser conservadas para mantener los manantiales existentes y como reserva estratégica para toda la cuenca. 4.- El proceso de sobreexplotación iniciado en el Noroeste ya ha sucedido desgraciadamente en el resto de la cuenca, donde el agotamiento de los acuíferos ha llevado a una situación crítica ríos de gran valor ambiental y social como el Chícamo. Es urgente la estricta aplicación de la normativa vigente, la declaración de Acuíferos Sobreexplotados cuando corresponda, la aprobación de los Planes de Ordenación de las Extracciones y la constitución de las Comunidades de Usuarios, que permitan revertir poco a poco esta gravísima situación. 5.- La gravísima contaminación del Segura constituye una de las evidencias más contundentes de la irracional gestión del agua en la cuenca del Segura y en general en el Sureste. A la Vega Baja no le queda agua que gestionar, sólo vertidos. La pésima calidad del río está generando importantes efectos ecológicos en los sistemas naturales como el Parque Natural del Hondo y graves consecuencias sociales y sanitarias en las poblaciones de la Vega Baja que empeoran año tras año. Este agudo problema de contaminación no se resolverá sólo construyendo depuradoras. El primer paso hacia una nueva cultura del agua con el río Segura pasa por conservar la huerta tradicional, por devolver al río el caudal natural que siempre tuvo y por el total cese de los vertidos y de los drenajes salinos procedentes de los nuevos regadíos. La recuperación del estado ecológico natural de nuestros ríos y humedales es además una exigencia de la Directiva Marco de Agua recientemente aprobada por la Unión Europea. 6.- Contra la normativa vigente, y pese a que las administraciones públicas intentan negar la evidencia, es palpable el permanente incremento, mes a mes, del regadío en la cuenca y en todo el Sureste, con frecuencia en zonas de gran valor ecológico e incluso dentro de espacios naturales protegidos, sin que las denuncias interpuestas hayan parado esta insostenible dinámica nacida en parte por las expectativas creadas con el nuevo trasvase previsto. Es imprescindible acabar con la sobreexplotación y con las tramas de corrupción que operan en torno al agua. Es imprescindible aplicar de forma estricta la normativa vigente y reconducir la gestión del agua con criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica. 7.- Constatamos que la movilización social popular, como ya se mostró cuando consiguió para el río Luchena el derecho a seguir siendo un río, sigue constituyendo una herramienta imprescindible para vencer inercias y forzar a las instituciones un cambio hacia una nueva cultura del agua y hacia un uso más sostenible de este bien público. 8.- Reclamamos una información clara y rigurosa, transparencia pública, educación y un debate sereno en torno al agua para que la sociedad pueda intervenir con criterios propios y desde la pluralidad en la actual planificación y gestión del agua. Para ello es imprescindible instaurar una gestión realmente democrática del agua, lo que requiere profundos cambios en los actuales Organismos de Cuenca, en los cauces de participación y en el resto de mecanismos de gestión del agua. 9.- Finalmente constatamos que esta exigencia de una Nueva Cultura del Agua se está reclamando cada vez con más fuerza por amplios sectores de la sociedad, incluyendo colectivos sociales y ámbitos científicos y universitarios de toda España y Portugal. Este encuentro del Sureste se inscribe así en un movimiento más amplio que cuestiona la actual gestión del agua y demanda un uso verdaderamente sostenible de este valioso bien natural público, demanda a la que se suman todos los colectivos sociales reunidos en estas I Jornadas del Sureste por una Nueva Cultura del Agua. Moratalla, 26 de noviembre de 2000 COLECTIVOS ADHERIDOS AL MANIFIESTO:
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