ACUERDOS
DE LA REUNIÓN CONFEDERAL INTERNA DE CC.OO
Análisis preliminar y propuestas
de CC.OO.
respecto al proyecto de Plan Hidrológico
Nacional
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CC.OO. considera muy necesaria
la aprobación de un Plan Hidrológico Nacional que modernice
la política hidrológica, reorientándola con criterios
de sustentabilidad, de manera que nuestro país cuente con una planificación
que gestione la demanda y distribuya de manera sostenible el agua disponible.
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En este sentido, el proyecto
de Plan Hidrológico Nacional presentado por el Gobierno el 5 de
septiembre ante el Consejo Nacional del Agua necesita profundas modificaciones.
La primera de ellas es que debe incorporar los requerimientos derivados
de las nuevas directivas europeas, especialmente de la Directiva Marco,
de próxima aparición. No sería aceptable que en un
Plan que pretende orientar la política hidrológica para las
próximas décadas no tenga en cuenta las obligaciones de planificación
contempladas en dicha Directiva. Esta modificación afecta directamente
a todos los Planes de Cuenca que fueron elaborados sin tenerla en cuenta.
Dichos Planes deben de ser revisados de manera que incorporen los objetivos
planificados de recuperación de calidad del agua, tanto en lo que
se refiere a su buen estado químico, como a su buen estado ecológico
y los programas precisos para alcanzarlos en los próximos 20 años
en los términos que obliga la Directiva. Esta no es una cuestión
menor, que se puede resolver con una corrección posterior, ya que
determina, entre otros aspectos, los caudales necesarios, por ello la revisión
de los Planes de Cuenca es imprescindible para adoptar un PHN que a su
vez tiene las mismas obligaciones comunitarias. La actualización
de los Planes de Cuenca debe hacerse en un breve espacio de tiempo, con
el fin de que no retrase excesivamente el trámite del PHN.
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El proyecto de PHN también
debe ser adoptado con los siguientes cambios:
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Debe orientarse hacia la gestión
de la demanda en vez de continuar con las políticas de oferta, cuyo
efecto es el de disparar una demanda cada vez más difícil
de satisfacer. En este sentido, los ahorros contemplados en el proyecto
son muy insuficientes y están muy por debajo de lo que la propia
experiencia ha permitido conseguir, tanto en abastecimiento urbano e industrial
como en usos agrícolas.
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Debe permitir resolver de forma
definitiva los problemas derivados del mal estado de las redes de distribución
que siguen siendo el mayor factor de pérdida del recurso y establecer
un adecuado mantenimiento de las mismas, lo que generará interesantes
empleos, en calidad y cantidad.
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Debe revisar los proyectos de
nuevos embalses, particularmente en los casos donde las afecciones sociales
y ambientales son más significativas.
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Debe contemplar las posibilidades
reales de aplicación de los nuevos avances tecnológicos que
permiten la reutilización, la potabilización, la desalación.
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Otra de las cuestiones a resolver
paralelamente a la adopción del PHN es la referida a la gestión.
Es necesaria una modernización de los sistemas de gestión,
pero no en el sentido de la privatización de la gestión de
un recurso que para algunos sectores en vez de un bien público es
considerado como una simple oportunidad de negocio a costa de los usuarios.
La modernización debe contemplar, desde nuestra perspectiva, un
reforzamiento de la función de las Confederaciones Hidrográficas
y de sus recursos técnicos en vez de su progresivo deterioro y desmantelamiento.
Igualmente debe incorporar criterios de seguridad en el mantenimiento de
las presas y de protección medioambiental.
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En cuanto a la propuesta contemplada
en el proyecto de PHN de transvasar 1.000 Hm3 desde el Ebro
a las diferentes cuencas mediterráneas, consideramos que esa propuesta
no está suficientemente justificada. Entre otras cuestiones nos
inquieta particularmente el asunto de los costes, que en el caso del uso
del agua para actividades económicas deben tener en consideración
un riguroso análisis coste-beneficio y la recuperación integra
de los costes recomendada por la Directiva Marco. A la luz de nuestros
primeros análisis el coste imputado en el proyecto de 52 ptas./m3
de agua transvasada no está suficientemente razonado, siguiendo
los procedimientos adecuados de análisis de coste, y todo indica
que el coste real supera ampliamente esa cifra, lo que podría hacer
inviable económicamente el proyecto. A no ser que se pretendiera
cobrar a los ciudadanos lo que se les regalaría a los propietarios
agrícolas, tal como se indica en el propio texto del proyecto cuando
se afirma que "la distinta imputación de costes (del agua transvasada)
según los usos rebajaría el coste del regadío a costa
del abastecimiento", algo que en el caso de que se hiciera así
sería de todo punto de vista inaceptable. También es necesario
estudiar mejor los costes de la desalación, que en realidad son
muy inferiores a los contemplados en el proyecto de PHN (en Canarias hay
desaladoras que consiguen el m3 en el entorno de 60 ptas. a
cota de 130 m.). En todo caso para poder adoptar una posición
definitiva sobre esta cuestión del precio del m3 transvasado
es necesario que el Gobierno aporte todos los datos a partir de los cuales
ha calculado los costes y que se estudien con la precisión y el
rigor técnico que correspondan para llegar a una conclusión
objetiva aceptable por todos del coste y se realice el necesario análisis
coste/beneficio. En este contexto sería muy conveniente estudiar
también otras alternativas para resolver los problemas que se plantean
en algunas áreas mediterráneas, especialmente en la Cuenca
del Segura. Otra
de las inquietudes es la referida a la garantía de realización
de la cantidad ofertada en el transvase. La reducción progresiva
de los caudales medios en el bajo Ebro, el deterioro del Delta y áreas
costeras cuyo mantenimiento está también contemplado en la
Directiva Comunitaria, los adversos efectos del cambio climático,
…, todo ello permite albergar dudas razonables sobre las posibilidades
reales de transferir tal cantidad de forma continuada y en el transcurso
de las próximas décadas.
Sería pues necesario estudiar
mejor la posibilidad de aportes, teniendo en cuenta estas consideraciones,
pues de no poder garantizarse los caudales de transvase, sería
imprudente generar unas expectativas que fomentaran una demanda imposible
de satisfacer precisamente en áreas con límites severos de
recursos hídricos, lo que a la larga generaría problemas
sociales y de empleo indeseables.
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Por último, el debate
que se abre sobre la planificación hidrológica, en el que
se debe dar cabida a todos los sectores afectados, debe ser una ocasión
para resolver dos cuestiones que requieren una solución duradera:
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La democratización de
los órganos de participación relacionados con el agua (Consejo
Nacional del Agua y organismos de las Cuencas Hidrográficas) dando
cabida a los nuevos agentes sociales afectados y redimensionando el excesivo
poder de determinados sectores a su vez dominados por los grandes propietarios
agrícolas.
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La adopción de un modelo
de desarrollo territorial sostenible y equilibrado entre las distintas
área territoriales, incluyendo la corrección de las desigualdades
territoriales en el seno de las mismas áreas.
Desde estas premisas, CC.OO.
realizará un estudio en profundidad del proyecto de PHN para realizar
ante el Consejo del Agua y en los demás ámbitos donde corresponda
las propuestas oportunas, con el ánimo de sacar delante de forma
consensuada un PHN que consideramos una oportunidad histórica para
orientar la política hidrológica durante el próximo
siglo de manera sostenible en términos medioambientales y de empleo. |