No es lo mismo
Caseta de control de los regadíos ilegales de El Chopillo, Moratalla.Poner riego por goteo...

Toda la estrategia de ahorro de aguas actualmente vigente consiste en la sustitución de métodos de riego antiguos por otros más modernos, especialmente el goteo. Esta política, iniciada con la modernización de los regadíos tradicionales de Mula e intensificada en los últimos años por el gobierno regional y la Confederación Hidrográfica del Segura, conlleva miles de millones de pesetas de inversión de dinero público. Dineros que en su mayor parte se gastan en la realización de obras hidráulicas (construcción de nuevos canales y tuberías, de balsas de riego, de instalaciones de propulsión y de pozos).
 


 
Los nuevos regadíos, aunque sean por goteo, suponen un incremento global del consumo de agua que no podemos permitirnos. Haciendo Click veremos una plantación de olivos subvencionada en el Valle de Guadalentín a un conocido especulador inmobiliario de Cartagena....que ahorrar agua.

La impantación del riego por goteo ahorra agua a nivel de parcela, pero en los regadíos tradicionales del Segura y sus afluentes, el riego a manta es ya y desde siempre altamente eficiente porque el agua sobrante de un riego se devuelve al acuífero del río o a su cauce (a través de la red de azarbes para ello diseñada y que funciona desde tiempos de los árabes) y se reutiliza hasta tres veces. Los regadíos tradicionales son tanto o más eficientes que los modernos en términos globales.

El ahorro de agua solo sería un motivo justificable con los regadíos no tradicionales que utilizan sistemas de riego obsoletos, pero dificilmente puede justificarse el adjetivo de "tradicionales" a la necesidad de modernizar las instalaciones de riego.

Sin embargo hay tres motivos básicos por los que los planes de modernización de regadíos promocionados por la Administración murciana no son lo que esta cuenca necesita:

    1. Los planes conllevan la "revisión" de la superficie regable considerada, incluyendo en las zonas regables tradicionales grandes superficies de regadío reciente (muchas veces ilegales), que a partir de ahora pasará a considerarse como tradicionales y se beneficiarán de sus derechos legales. Es decir, suponen un descarado aumento de la superficie regable total. Las grandes empresas agrícolas se apropian así del agua de los huertanos tradicionales sin tener que comprarles sus tierras.
    2. Los caudales "ahorrados" ya no pasarán al circuito ecológico del río, sino que se "aprovecharán" para crear más regadío (eufemísticamente se dice "redotación de regadíos deficitarios en la zona regable") . El Segura y sus afluentes, que tendrán aún menos agua, y los regadíos tradicionales situados aguas abajo, que perderán recursos, serán los más perjudicados.
    3. Buena parte de las inversiones se llevarán a cabo en huertas que la planficación territorial (o la ausencia de planificación territorial) están convirtiendo en zonas urbanas, lo que supone una estúpida forma de derrochar el dinero público.
La modernización que necesitan nuestros regadíos tradicionales tiene más que ver con aspectos como formación de los agricultores, asegurar el relevo generacional y el mantenimiento de las explotaciones familiares, estrategias de comercialización, transición a la agricultura ecológica de calidad, etc.; que con la implantación de nuevas tecnologías de riego. Modernizar regadíos no es solo modernizar las instalaciones de riego.

Las modernizaciones de regadíos puestas en marcha por el gobierno regional son muy útiles para enseñar a las cámaras de televisión,  reporteros de prensa y celebridades visitantes los invernaderos de última tecnología y el riego por internet, pero no van a solucionar el déficit de agua porque globalmente están aumentando la superficie regada.
 

Volver