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La mayor crisis en la exportación de hortalizas deja en la calle a más de 800 trabajadores
La sobreproducción de lechuga obliga a la empresa Abemar a dejar la campaña para evitar la suspensión de pagos
JUAN
C. HERNÁNDEZ • MURCIA
Las
empresas de exportación de hortalizas atraviesan por uno de los
momentos más duros que recuerdan. Una crisis de sobreproducción
–la peor de los últimos veinte años– ha hecho que el 60%
de la cosecha de lechuga, coliflor y brócoli se haya tenido que
vender por debajo del precio de coste para no perder clientes comunitarios.
Muchas empresas no han aguantado esa sangría financiera. La peor
parada ha sido la lorquina Abemar, uno de los emblemas del sector agroalimentario
de la Región, que ha decidido dejar sin empleo a más de 800
personas. El comité de empresa de Abemar señala que la caída
de ingresos ha provocado el despido de 400 trabajadores eventuales en las
últimas semanas, a los que se sumarán en los próximos
días 200 temporeros y 250 empleadas fijas-discontinuas. Y sólo
es el primer caso. Las organizaciones agrarias advierten de que otras empresas
dejarán sin trabajo a cientos de jornaleros y fijos discontinuos
durante este mes.
Las elevadas temperaturas que se registraron entre diciembre y mediados de abril han causado uno de los quebrantos más serios al sector hortícola de la Región. El calor aceleró los ritmos de crecimiento de la lechuga, brócoli y coliflor, haciendo que se solaparan entre sí las plantaciones más nuevas con las más tardías.
El resultado ha sido una crisis de sobreproducción que amenaza con dejar en números rojos a numerosas empresas agrícolas que, durante cuatro meses seguidos, han tenido que vender verduras por debajo del coste de producción para no perder clientes en la siguiente campaña. Algunos propietarios han sido incapaces de cumplir con los pedidos y han dejado que miles de lechugas se pudran en el campo.
El grupo Abemar, cuya sede está en Lorca y que acapara la cuarta parte de la producción nacional de lechuga, ha tomado la decisión de cerrar sus fincas, almacenes y plantas de envasado con la intención de retomar la producción el próximo mes de septiembre y recuperar a parte de los trabajadores despedidos, según fuentes del comité de empresa.
El portavoz de UGT, Juan Pérez, declaró ayer a Efe que los trabajadores fijos discontinuos despedidos cobrarán las correspondientes prestaciones por desempleo «según ha notificado la empresa que no se plantea cerrar de forma definitiva». La dirección de Abemar trata ahora de reubicar a los trabajadores cesados en otras empresas del ramo de frutas, cuya campaña de recolección está a punto de comenzar.
El representante sindical explicó que el grupo hortofrutícola mantiene negociaciones con diferentes entidades bancarias «para salvar su situación, que desde luego no es fácil y tiene problemas para atender pagos a proveedores, pero asegura el mantenimiento de la producción a partir de septiembre». Este diario intentó sin éxito contactar con el gerente de Abemar, José Luis Abellaneda, para conocer la situación de la empresa.
Sindicatos y organizaciones agrarias destacaron que el caso del grupo Abemar, pese a ser el más grave, no es el único y confirmaron la existencia de numerosas empresas dedicadas a la producción y exportación de hortalizas que acometerán un cierre de campaña anticipado durante los próximos días. Algunas de ellas ya han comenzado a vender fincas y maquinarias para evitar la suspensión de pagos.
El presidente de la Federación de Cooperativas Agrarias, Manuel Soler, aseguró que las pérdidas del sector hortícola ascienden a varios miles de millones de pesetas. Soler pidió confianza a los cientos de trabajadores que van a perder su puesto, «porque el sector sigue vivo pese a la crisis y que, en una o en otra empresa, acabarán encontrando empleo». La patronal hortícola Proexport destacó que los problemas de trabajo que están teniendo los jornaleros inmigrantes se resolverán en los próximos días con el inicio de la campaña de albaricoque y melocotón.
A la crisis de sobreproducción le ha seguido esta semana una fase de desabastecimiento en los mercados, ya que aún no han arrancado las campañas de recolección de hortalizas en el resto de la Unión Europea. La pieza de lechuga se paga ya a 90 pesetas la pieza en el campo, mientras que el brócoli llega a las 250 pesetas el kilo. Jesualdo Breis, director general de Proexport, confía en que la actual recuperación de precios contribuya a paliar las pérdidas del sector, si bien ya sólo queda por recoger el 13% de la cosecha de lechuga.
El
sector de tomate se ha librado de la crisis. La falta de competencia marroquí
–por la aparición de virus en sus plantaciones– ha permitido que
los mercados europeos absorbieran sin problemas el exceso de producción.